Irán tiene un nuevo objetivo: los centros de datos de Estados Unidos
March 10, 2026
Irán está tomando una nueva estrategia militar en su guerra contra Estados Unidos e Israel: atacar centros de datos.
¿Por qué? Muy sencillo, porque son más útiles y valiosos para Estados Unidos que el mismo petróleo. Bueno, casi...
Hay que recordar que los centros de datos son estas instalaciones enormes llenas de servidores donde se guardan miles de millones de datos.
Son la columna vertebral de los sistemas financieros, de toda la plataforma de comunicación, servicios de internet, plataformas digitales, redes gubernamentales; es más, son importantísimos para toda la infraestructura militar.
Estados Unidos tiene la particularidad de ser, por mucho, el país con más centros de datos del mundo. Solo dentro del país hay aproximadamente 5.400 data centers.
Mientras que en Europa, en total, hay más o menos 3.500 data centers. Y de ese total, alrededor del 48% lo operan empresas estadounidenses.
¿Eso qué quiere decir? Que Estados Unidos tiene debilidades regadas por todo el mundo y destruirlas o dejarlas fuera de servicio puede paralizar operaciones sin necesidad de atacar directamente sus ciudades o bases militares.
Y eso es justamente lo que ha estado haciendo Irán últimamente; se han dedicado a bombardear centros de datos en todo el Golfo Pérsico. Es más, recientemente, destruyeron dos de Amazon Web Services en los Emiratos Árabes y un tercero más en Baréin.
Estos ataques tienen dos objetivos:
Primero, como concentran tantísima información, al destruirlo se afectan comunicaciones militares, se crea un caos en mercados financieros, sitios gubernamentales quedan fuera de línea, hay caídas masivas de internet; es más, pueden hasta bloquear la capacidad de coordinar defensas.
Y segundo, tienen un factor financiero.
Reconstruir un solo centro de datos puede costar entre 50 y 200 millones de dólares si son pequeños, los medianos entre 300 y 800 millones de dólares y los más grandes, que son los que usan Google, Meta, Microsoft, etc., van de los 1.000 a los 2.000 millones de dólares o más.
Entonces, atacarlos, por irrelevante que pareciera, en realidad tiene un peso enorme para Estados Unidos y sus aliados.