¿Nos acercamos al fin de Benjamín Netanyahu?
April 27, 2026
El fin de Netanyahu podría estar cerca.
Y es que puede que no lo sepan, puede que sí, pero en Israel el poder lo tiene el primer ministro. Sí, existe un presidente, en este caso, Isaac Herzog, pero en realidad es un puesto simbólico.
El poder real lo tiene el primer ministro, es decir, Benjamín Netanyahu.
En Israel, cada cuatro años, a nivel nacional, se vota para elegir a la siguiente Knéset, o sea, los 120 miembros del parlamento.
Allá, el sistema electoral establece una barrera electoral del 3,25%, ¿eso qué quiere decir? Que cualquier partido que no logre obtener como MÍNIMO un 3,25% de los votos, no puede entrar al parlamento.
Eso obliga a los partidos más pequeños a formar coaliciones para obtener aunque sea un espacio o desaparecer.
Como casi nunca un partido gana mayoría absoluta, toca negociar y así comienzan a armar alianzas hasta alcanzar al menos 61 diputados.
Para lograr esas alianzas, los partidos proponen varios líderes y quien logre afianzar más alianzas y obtenga mayoría de diputados, automáticamente, se convierte en el nuevo primer ministro.
Y esas coaliciones son las que podrían poner a Bibi contra la pared y, eventualmente, fuera del poder.
El asunto es que, desde el inicio del genocidio en Gaza y ahora con la guerra en Irán, ambas lideradas por Netanyahu, la oposición ha venido pidiendo un cambio de rumbo para el país y adelantar las elecciones.
Esto, claramente, no ha sucedido ni va a suceder, pero es inevitable que, a más tardar el 27 de octubre de este año, el país salga a votar y, a como están las cosas, Bibi la está viendo fea en tres frentes diferentes:
Primero, el desgaste interno por la guerra.
Aunque al inicio el apoyo popular por el genocidio en Gaza, la guerra en Irán, los ataques a Hezbolá, Hamás y demás era realmente alto.
Al día de hoy, le guste o no a Bibi, ninguno de sus objetivos se ha cumplido: no controlan Gaza, el gobierno iraní sigue en el poder, Hezbolá y Hamás no han sido derrotados, sus enemigos en la región siguen activos, etc.
En resumen, no ha cumplido su promesa y ese desgaste se ha reflejado en las encuestas.
Segundo, el bloque “trumpista” ha perdido fuerza a nivel internacional.
Aliados como Víktor Orbán en Hungría o Jair Bolsonaro en Brasil, esos “hombres fuertes” con el sello Trump y que vienen en su mismo eje político, han perdido poder, lo que ha llegado a generar cuestionamientos a ese estilo de gobierno nacionalista, popular y autoritario.
Y, más importante aún, en el caso específico de Netanyahu, le ha reducido el respaldo internacional que antes tenía.
Lo que nos lleva al tercer y último frente, el más importante de todos, LA OPOSICIÓN.
Así como le pasó a Orbán, en Israel toda la oposición se está uniendo para sacarlo.
En este caso, dos ex primer ministros, Naftali Bennett (de derecha) y Yair Lapid (de centro), anunciaron que sus partidos, Bennett 2026 y Yesh Atid, se van a unir bajo una misma bandera.
El nuevo partido se va a llamar Juntos, y tendrá a Bennett como líder y, en palabras de ellos: “Es hora de dejar atrás a Netanyahu y abrir un nuevo capítulo para Israel”.
¿Recuerdan lo que les dije del requisito para ser primer ministro? (Unificar para lograr mayorías) Cada uno, por si solo, tiene el poder para reunir masas.
Ambos unidos, podrían ser mortales para Netanyahu.
Igual que en Hungría, la idea no es coincidir ideológicamente, es sacar a Netanyahu sea como sea, uniendo a la derecha, centro y cualquier otro grupo que antes no cooperaba.
Ahora, ¿por qué no le funciona a Netanyahu quedar fuera como primer ministro?
Primero, porque no hay nada más rico que estar en la argolla.
Y segundo, porque ahí donde lo ven, tiene una larga lista de procesos judiciales en su contra y, sin la protección que le ofrece ser primer ministro, todos esos juicios se le vienen encima.
Estamos hablando de acusaciones que van desde corrupción y hasta una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra por el genocidio en Gaza.
En uno de los casos, está involucrada hasta su esposa, y es por aceptar más de 260.000 dólares en bienes como cigarros, joyería y licor, a cambio de favores políticos.
Otra es por negociar con dos medios de comunicación para que hablaran a favor de una reforma que estaba promoviendo.
Y la última, la más grave, es por, en apariencia, otorgarle favores regulatorios a la empresa de telecomunicaciones Bezeq, dueña de un medio de comunicación que hablaba bien de él y su esposa.
La pregunta del millón es: ¿y va a quedar fuera?
La respuesta es: 50/50.
Sí, la oposición está más fuerte que nunca y sí, hay muchísimo descontento en su contra.
Pero también hay que recordar que Netanyahu ha deteriorado sustancialmente la calidad de la democracia, atacando al poder judicial y, poco a poco, creando mecanismos para poder quedarse afianzado al poder, además de que sigue con mayoría en el Congreso, con lo que puede pasar leyes para ser aún más totalitario.
Aun así, las probabilidades de que quede fuera son sumamente razonables y, si Netanyahu no logra sumar más partidos, es muy probable que quede fuera.
Veremos qué sucede.