Noticias buenas para cerrar la semana
September 4, 2026
Misterio ancestral
Para comenzar, un grupo de geólogos encontró lo que parecen ser los restos de un gigantesco volcán ancestral de 454 millones de años oculto bajo el este de Inglaterra.
¿Por qué digo que parecieran ser? Porque, si bien hay evidencias de que hubo una erupción enorme, la mayoría del material está erosionado o quedó enterrado durante cientos de millones de años.
Entonces, aunque se le quiera clasificar como un supervolcán, es imposible calcular con precisión su tamaño real.
Ahora, ¿cómo se descubrió un volcán de miles de millones de años? Gracias a unos cristales microscópicos que se desenterraron hace décadas.
Lo que pasa es que estos cristales contienen uranio que se transforma lentamente en plomo y permite determinar cuándo se formaron. En resumen, son una especie de reloj geológico.
Luego se compararon esos cristales con una enorme capa de ceniza volcánica que se extiende por partes de Escandinavia y la región del Báltico y se dieron cuenta de que es la misma ceniza.
Entonces, se concluyó que en algún momento hubo una erupción gigantesca, de mínimo 40 kilómetros de altura, en lo que hoy es Inglaterra y viajó a través de un antiguo mar hasta llegar a Escandinavia.
Eso sí, hoy no hay ningún volcán visible en el lugar. Lo único que queda son rastros geológicos profundamente enterrados.
Caras vemos…
En otros temas, ¿se han puesto a pensar qué define nuestra personalidad? ¿Será el ambiente en el que crecemos? ¿Nuestra familia? ¿Los valores?
Mmm, ¿qué pasaría si les digo que puede ser un tema genético?
Y es que una investigación de la Universidad Estatal de Michigan propuso que nuestro ADN sí influye en nuestra forma de ser, pero está muy lejos de determinarla.
Lo que hicieron fue que analizaron los datos de hasta 1,1 millones de personas, de todas partes del mundo, para investigar la relación entre la genética y los llamados cinco grandes rasgos de personalidad: neuroticismo, extraversión, amabilidad, apertura a la experiencia y responsabilidad.
Y se dieron cuenta de que hay 1.260 variantes genéticas relacionadas con todos estos rasgos.
Ahora, esto no quiere decir que un solo gen determine si una persona va a ser introvertida, o amable o responsable.
Pero se maneja la teoría de que cada una de estas variantes tiene un efecto individual muy pequeño y que cada personalidad nace de la combinación de todos esos miles de factores genéticos y ambientales.
Ahora, ¿qué influye más? Según los investigadores, el ambiente y las experiencias de cada persona.
O sea, los genes pueden generar ciertas predisposiciones, pero los factores ambientales explicarían en conjunto la mayor parte de las diferencias entre las personalidades de las personas.
Multilenguaje
Para cerrar, quién lo hubiera dicho… Hablar más de un idioma hace que el cerebro envejezca más lento.
Una investigación del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje en España encontró que las personas que hablan dos idiomas tienen cerebros que aparentan ser unos 6 años más jóvenes que quienes solo hablan uno.
Y, evidentemente, aprender un segundo, tercer o cuarto idioma podría ayudar a que nuestro cerebro se mantenga joven por más tiempo, y cuanto antes empecemos, mejor.
¿Por qué? Porque alternar regularmente entre idiomas fortalece la resistencia del cerebro al envejecimiento.