Por qué los votantes aún no deciden su elección en 2026
January 7, 2026
En Costa Rica, cada elección muestra que menos personas están yendo a votar. En 2022, casi, según el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), el 40% del electorado no fue a las urnas, y en las municipales de 2024 la participación fue de solo 31,96%, una cifra muy baja.
Además, las encuestas para 2026 señalan que muchas personas aún no saben por quién votar, con una indecisión cercana al 40%. Esto quiere decir que, entre quienes no votan y quienes todavía no han decidido, el resultado de las elecciones puede cambiar mucho en las últimas semanas.
Sin embargo, si bien suele asumirse que la indecisión electoral responde al desinterés político, los datos del Informe de Resultados de la Encuesta de Opinión Pública del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la UCR (CIEP-UCR), presentados a inicios de diciembre, revelan un escenario más complejo.
Según el informe, en las últimas tres elecciones presidenciales (2014, 2018 y 2022), las personas han mostrado un voto cada vez más cambiante. No solo pasan de un partido a otro en cada elección, sino que también cambian de opinión varias veces durante la misma campaña.
Esto lo podemos ver en las elecciones de 2022: el 60% de las personas votantes eligió un partido distinto al que había apoyado en 2018, el nivel más alto de cambio registrado en cuarenta años.
Esta inestabilidad también se observa durante cada campaña, donde el grupo de indecisos suele ocupar un lugar central y termina inclinando la balanza en las semanas finales antes de la votación.
De este modo, y a menos de dos meses de las próximas elecciones nacionales, el CIEP consultó a la ciudadanía sobre el nivel de interés que despierta la actual campaña electoral.
El propósito de este estudio fue identificar en qué medida la campaña está presente en el día a día de los ticos, especialmente en un momento en el que la mayoría de las personas se encuentra definiendo su voto y sigue alta la indecisión.
En este contexto, aunque el 45% de los votantes probables aún no tiene una candidatura definida, el 56,5% de la población dice tener “mucho interés” en la contienda.
Surge entonces la pregunta clave: si el interés es tan alto, ¿por qué la gente todavía no toma una decisión?
Desde esta perspectiva, y según el CIEP, la explicación no está en la falta de interés, sino en una marcada desconexión informativa.
Entre los indecisos:
- 39% asegura que “les falta información para decidir”,
- Mientras que un 28,7% dice “no haber tenido tiempo para informarse” y,
- Solo un 16,3% señala que “ninguna candidatura le convence”.
Esto demuestra que, aunque los votantes mantienen su compromiso con la democracia, se sienten desorientados y confundidos ante las veinte opciones presidenciales.
Además, la campaña se percibe como algo distante: el 53,2% de las personas afirma que “nunca” (23,9%) o “rara vez” (29,3%) conversa sobre política en su hogar.
A su vez, esto ocurre en un contexto de gran preocupación ciudadana. Para un 42,4% de la población, la seguridad es el tema más urgente, triplicando la relevancia de empleo y economía (13,3%). El aumento de los homicidios y la presencia del crimen organizado han puesto la inseguridad en el centro de la agenda pública, aunque no necesariamente en el debate electoral.
Así, a pesar de la gravedad del problema, la campaña no ha logrado ofrecer propuestas claras y convincentes que realmente influyan en la decisión de voto de la población.
La ciudadanía también exige respuestas sobre corrupción (7,5%) y educación (7,0%), pero lo que nos dicen las candidaturas no genera credibilidad.
Es así como, en este ambiente electoral de poca claridad y comunicación política débil, y con una oposición dividida y sin una estrategia fuerte, que no logra presentarse como una opción clara para las muchas personas indecisas, el oficialismo termina beneficiándose de la inercia y de la indecisión que aún mantiene gran parte del electorado.