¡Acá su dosis de buenas noticias!
September 11, 2026
El futuro es hoy
Para comenzar, quería contarles que en México, una estudiante de tan solo 16 años creó el extintor del futuro.
Ella se llama Ángela Karime Venegas y creó el "Vortex Tech", un extintor acústico que sofoca el fuego en un periodo de entre cinco y ocho segundos.
¿A qué me refiero con acústico? Ok, este extintor funciona a base de ondas acústicas.
A diferencia de los extintores tradicionales que tiran una sustancia que corta la reacción química, estas ondas lo que hacen es que agitan el aire a alta velocidad, generan turbulencias que desplazan el oxígeno y lo separan del combustible.
Esto hace que se extingan las llamas de forma inmediata, sin necesidad de interactuar físicamente con ellas, y todo de manera limpia y sustentable.
Con este invento, Ángela ganó el primer lugar en la ExpoCiencias Tamaulipas y ahora va a representar a México en la Feria Internacional de Ciencias e Inventos en Yakarta, Indonesia.
Una semilla a la vez
En otros temas, por más de un año, siete meses y contando, un hombre de 34 años de Bangladesh se ha dedicado a sembrar hijos de boilam, una de las especies nativas de su país.
Mahbubul Islam Polash se cansó de ver que los árboles de boilam, el árbol más alto del país y hogar para aves como buitres y milanos, estuvieran perdiendo terreno.
Entonces, tomó cartas en el asunto y por más de 567 recorrió los 65 distritos del país plantando aunque fuera uno de estos árboles para devolverles su hábitat.
Todo esto lo hizo con $2.000 de su bolsillo.
Ahora, las semillas de boilam son bastante difíciles de germinar, entonces en un inicio varios de sus intentos fallaron, pero, al final, luego de viajar casi 600 km, logró finalmente germinar 74 plantones a partir de 2000 semillas.
Y esos son los que fue a plantar por todo el país.
¡Héroe!
Misterio resuelto
Para cerrar, ¿han visto que siempre digo noticias buenas, bonitas y DIFERENTES? Hagamos la diferente.
Y es que estaba leyendo el caso de un robo legendario que se resolvió de la forma más ridícula posible.
Así va la historia.
En 1926, en Francia, un grupo de ladrones aficionados se metieron al Castillo de Chantilly (les juro que ese es el nombre), y se robaron 74 piezas de joyería y el cotizadísimo diamante Grand Condé.
Todo estaba valorado en unos $3 millones de la época, unos $56,6 millones al tipo de cambio actual.
El asunto es que entran por una escalera, sacan el diamante, las joyas y todo lo demás, se van del castillo y, sorpresa, sorpresa… no los pueden vender.
Obviamente, todo el país está buscando esas joyas; todos los joyeros y prestamistas sabían que comprarlas sería un broncón, entonces nadie se las compraba.
¿Qué se les ocurrió a los ladrones? ¡ESCONDERLAS DENTRO DE MANZANAS!
Pasaron los meses, y los ladrones se hospedaron en un hotel en París, con las maletas llenas de manzanas (las joyas).
En ese hotel trabajaba Suzanne Schiltz como camarera. Suzanne entró a la habitación, agarró una manzana y se llevó la sorpresa de que, cuando la mordió, adentro había un diamante.
Al final, llamó a la policía, arrestaron a los hombres y en el interrogatorio les preguntaron si les gustaban las manzanas, porque las suyas tenían semillas muy extrañas.
Hoy el diamante de Condé se exhibe en el Musée Condé, su antiguo hogar.