Estas son las buenas noticias que estaban buscando
March 6, 2026
Llevamos 3 meses en este 2026 y hoy, más que nunca, necesitamos buenas noticias. Acá les dejamos tres:
Japón a la vanguardia
Para comenzar, les voy a contar algo que solo las personas más cercanas a mí saben: A M O Japón.
Yo sé, yo sé, podrá ser un poco cliché, pero me encanta y el día que me vaya para allá, no me van a volver a ver (no estoy admitiendo ningún crimen).
¿Por qué les cuento esto? Porque Japón me demostró, una vez más, que como cultura y sociedad está años luz del resto de la humanidad.
Y es que aprobaron el primer tratamiento del mundo contra el Parkinson, y lo mejor de todo es que está basado en células madre reprogramadas.
¿Eso qué quiere decir? Que se trasplantan células madre al cerebro, para reemplazar las neuronas que producen dopamina, que son las que se pierden progresivamente con la enfermedad.
Y eso es justamente lo chiva, que esas células no vienen de embriones, sino de las llamadas células iPS, que se crean reprogramando células adultas para que vuelvan a un estado “juvenil”.
Estas células fueron desarrolladas por el científico japonés Shinya Yamanaka y con ellas ganó el Premio Nobel de Medicina en 2012.
En el caso del Parkinson, los investigadores convierten esas células iPS en neuronas productoras de dopamina y luego las implantan en el cerebro del paciente. La idea es que estas nuevas células reemplacen las que murieron, ayudando a recuperar parte del control del movimiento.
Ahora, hay ciertas limitaciones y este tratamiento se usa por un periodo corto de tiempo, mientras se evalúa la eficiencia a largo plazo.
O sea, no es la cura definitiva, pero sí es uno de los avances más importantes en el mundo de la medicina.
¿El fin del cáncer?
Y ya que hablamos de avances médicos del siglo, ojito con este que les voy a contar porque podría venir a cambiar para siempre la forma en que tratamos a las enfermedades, especialmente el cáncer.
Y es que un grupo de investigadores de la Universidad de Waterloo en Canadá modificaron genéticamente una bacteria para entrenarla, que se meta dentro de un tumor y se lo coma desde adentro.
Yo sé que suena a película de ciencia ficción de mala calidad y que la bacteria se vuelve loca y se comienza a comer a las personas, pero les prometo que no es el caso.
Esta bacteria se llama Clostridium sporogenes y es un microbio que normalmente vive en el suelo. Lo curioso es que solo puede sobrevivir en lugares donde no hay oxígeno, lo que justamente es la gran debilidad del cáncer.
No sé si sabían, pero como los tumores crecen tan rápido, su interior se queda sin oxígeno. Lo único que queda son células muertas y nutrientes que, para nuestra dicha, es el ambiente perfecto para este tipo de bacterias.
Entonces lo que hacen es muy sencillo (en la teoría, claro):
- Se inserta un gen para que las bacterias puedan resistir las pequeñas cantidades de oxígeno que van a toparse de camino al tumor.
- Se introducen las esporas de la bacteria.
- Las bacterias llegan al núcleo sin oxígeno.
- Ahí empiezan a multiplicarse y a consumir el tumor.
Ahora, ¿cómo se puede evitar justo eso que dije de que se salgan de control y se coman a la persona desde adentro? Bueno, eso también lo pensaron los científicos y para solucionarlo diseñaron un sistema de activación basado en “quorum sensing”, o sea, un mecanismo de comunicación entre bacterias.
En pocas palabras, es una especie de interruptor biológico que hace que las bacterias activen el gen que les permite sobrevivir al oxígeno, solo cuando ya hay muchas dentro del tumor.
Así evitan que sobrevivan en lugares peligrosos como el torrente sanguíneo.
Similar al tratamiento del párkinson, no es la cura definitiva. Es más, en este caso aún no se puede usar en pacientes; primero hay que probarla contra tumores en modelos experimentales, peeeeeero pronto llegaremos a eso.
Un pie en el futuro
Y ya para cerrar, ustedes saben que mi sueño es algún día vivir en otro planeta. Según mi humano favorito, Neil deGrasse Tyson, al menos en nuestra vida no lo vamos a lograr, pero a futuro está garantizado.
Y aunque no voy a poder vivirlo, me conformo con saber que estoy viendo esos pequeños pasos que nos van a llevar allá.
Y es que oficialmente, un grupo de científicos de la Universidad Texas A&M lograron cultivar garbanzos en “suelo lunar” simulado.
Y yo sé, para algunos podría no sonar como muy impresionante, pero ¿entienden que estamos logrando encontrar formas de producir comida para futuras misiones a la Luna?
Lo que hicieron fue plantar semillas de garbanzo en un material creado en laboratorio para imitar el suelo lunar, ¿y cómo saben de qué está compuesto el suelo lunar?
Muy sencillo, replicaron las muestras que trajeron los astronautas de las misiones del programa Apolo.
El único problema es que la tierra de la luna es extremadamente infértil, no tiene microorganismos ni materia orgánica.
Entonces, para solucionar este problema, los científicos incluyeron dos ingredientes a la mezcla:
- Vermicompost, un abono producido por lombrices que aporta nutrientes.
- Hongos micorrízicos, que se adhieren a las raíces y ayudan a absorber nutrientes mientras reducen la absorción de metales tóxicos.
Con esa mezcla, las semillas sí lograron germinar, crecer y hasta producir garbanzos. Eso sí, la mezcla tiene que ser 75% polvo lunar y 25% este abono artificial; cualquier otro porcentaje no sirve.
Ahhh, ¿y por qué los garbanzos? Porque son supernutritivos y, como tienen muchísimas proteínas y nutrientes, son ideales para alimentar a los astronautas en misiones muy largas.
Y yo que no pude germinar mi frijolito en el kínder… tal vez no sea el mejor candidato para ir al espacio JAJA