La captura de El Mencho, explicada
February 23, 2026
Hablemos de El Mencho, el capo más buscado de México y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y la operación para darle muerte.
Y vamos a ir por partes porque es muchísimo lo que está sucediendo.
Entonces, comencemos por lo primero, ¿quién fue El Mencho?
Nemesio Oseguera Cervantes no es su narco tradicional tipo El Señor de los Cielos. En realidad, irónicamente, -créanlo o no- en algún momento de su vida fue policía municipal.
Pero me estoy adelantando.
En realidad, desde pequeño siempre estuvo muy involucrado en el mundo criminal. Imagínense que con solo 14 años, vigilaba plantaciones de marihuana.
A finales de los 80, entró ilegalmente a los Estados Unidos en búsqueda de es "sueño americano" y por el contrario, se dedicó a eso que conocía muy bien: el crímen organizado.
Al punto que se le arrestó al menos en dos ocasiones: una por robo y portación de un arma cargada y otra por vender narcóticos.
Y aunque se le deportó por un par de meses a México, volvió a ingresar de manera ilegal.
Pero, en septiembre de 1992, y con 27 años, la DEA lo arrestó a él y a su hermano Abraham por traficar heroína a agentes encubiertos.
Esto pasó en un bar en Sacramento, California, donde iban a vender cinco onzas de heroína por $9.500. En ese momento, a El Mencho le tocó hacer de vigía se dio cuenta de inmediato que le estaban vendiendo a policías encubierto.
¿Cómo se dio cuenta? Porque el fajo de billetes con los que les pagaron estaban muy ordenados y no venían sueltos, como normalmente pagan los traficantes.
Después de eso, la policía interceptó una llamado y escuchó a Mencho advertirle a su hermano sobre los agentes, por lo que se tomó la decisión de arrestarlos.
Poquito antes del juicio, El Mencho aceptó declararse culpable para evitar que su hermano (que tenía una enorme lista de crímenes en su contra) enfrentara cadena perpetua.
Luego de 3 años en una prisión en Texas, salió en libertad condicional y se le deportó a México con 30 años.
El rey
Ahí, independientemente de su récord criminal, fue cuando entró a la policía de Jalisco, donde aprendió de primera mano cómo funcionaba la policía desde adentro: tiempos de reacción, protocolos, debilidades y contactos que, a futuro, le ayudarían a montar su operación.
Al poco tiempo dejó la policía y se unió al Cártel del Milenio, que tenía ciertas conexiones con el Cártel de Sinaloa.
Y ese sería el inicio de su ascenso en los cárteles mexicanos.
Mencho comenzó desde abajo, escalando poco a poco puestos en el cártel y era conocido por su disciplina y por su amor por la violencia.
A pesar de eso, a diferencia de otros capos como el Chapo, le gustaba trabajar en silencio, sin mucho protagonismo, lo que le ayudó a evitar a la policía por muchos años.
Pero, su verdadero ascenso llegó a mediados del 2010, cuando el Cártel del Milenio se separó y Mencho encontró la oportunidad de su vida.
Fundó el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) bajo la idea de quedarse dentro de su territorio y defenderlo, pero creció a una velocidad impresionante y, en menos de una década, pasó de ser un grupo local a una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.
Y es que, como pueden ver por lo que ha pasado en los últimos días, el CJGN es extremadamente violento.
Nunca les tembló el pulso para sobornar o asesinar policías, tenían armas militares de alto calibre, hacían bloqueos masivos a plena luz del día; es más, en varias ocasiones la policía trató de arrestar a Mencho y el cártel respondió con una guerra abierta en las calles mexicanas.
Uno de los momentos más terroríficos en la historia de la guerra contra el narco mexicano fue en 2015, cuando la policía trató de arrestarlo y, durante la operación, el cártel derribó un helicóptero del ejército con un lanzacohetes, asesinando a seis soldados.
Y como este, hubo muchísimos intentos de arrestarlo, lo que nos trae de vuelta a la operación reciente.
Zafarrancho
Entonces, ¿cómo fue la operación?
Si bien muchos de los detalles se han mantenido clasificados, según reportes oficiales, la policía localizó a El Mencho luego de varias semanas de contrainteligencia.
Con apoyo de los Estados Unidos, se logró determinar que El Mencho estaba oculto en una zona montañosa de Tapalpa, en el estado de Jalisco.
Se enviaron soldados de la Marina, el Ejército y la Guardia Nacional, que tuvieron un enfrentamiento armado contra las fuerzas del cártel, que contaban con vehículos blindados y lanzacohetes para derribar aeronaves.
Según el ejército mexicano, por lo violenta que fue la operación, no hubo posibilidad de capturarlo con vida y murió mientras era trasladado vía aérea a la Ciudad de México, aunque los detalles de su muerte aún siguen sin ser muy claros.
En total, según confirmó la Secretaría de Seguridad de México, 25 miembros de la Guardia Nacional y 8 miembros del cártel murieron en el operativo.
Ahora, la pregunta del millón: ¿qué significa a futuro que El Mencho haya muerto?
Y así como toda caída de un gran capo, tiene dos connotaciones.
Por un lado, es una victoria enorme para las autoridades y el gobierno, que pueden demostrar que tienen la capacidad de traerse abajo uno de los cárteles más fuertes del mundo.
Pero, por el otro lado, significa que queda un vacío de poder y que todos los criminales que venían debajo de El Mencho van a querer su tajada.
Desde entonces hemos visto una escalada en la violencia en estados como Jalisco, Colima y Guanajuato, y en ciudades como Guadalajara, Puerto Vallarta y Lagos de Moreno, con balaceras, bloqueos de carreteras, carros y tiendas quemadas y toques de queda.
El mismo gobierno ha desplegado tropas en varias partes del país para controlar la situación.
Además, que haya muerto no quiere decir que el CJNG vaya a desaparecer.
Muchos analistas especulan que el cártel podría separarse, creando nuevos cárteles, o que haya una lucha a lo interno por ver quién se queda con toda la operación, lo que podría conllevar un aumento aún mayor de la violencia en zonas donde operaba El Mencho.
Y a eso hay que sumarle otros cárteles, como el de Sinaloa, el del Noroeste o la Nueva Familia Michoacana, que tienen la capacidad territorial, armamento y redes para luchar por la operación del CJNG.
Lo que nadie puede negar es que se viene un momento de muchísima incertidumbre para México, donde la escalada en la violencia está a la orden del día.