Perú cierra sus elecciones, tras ters días de votación y denuncias
April 14, 2026
Hablemos de las desastrosas elecciones presidenciales en Perú.
Creo que para nadie es un secreto que Perú, en años recientes, no ha sido muy conocido por tener una presidencia estable. En los últimos 10 años han tenido ocho presidentes, entonces esa misma inestabilidad era esperable en un nuevo proceso electoral.
Y dicho y hecho.
Oficialmente, luego de tres días de votaciones, las mesas cerraron.
¿Por qué tres días? Bueno, porque más de 52.000 personas se quedaron sin votar porque el material electoral nunca llegó a sus comunidades por varias razones:
En algunas comunidades las mesas de votación ni se instalaron; en otras, por temas de organización, los centros de votación no se abrieron a tiempo y, en algunas, el material ni siquiera llegó.
Por todo esto y más, claramente, la Junta Nacional de Justicia de Perú abrió una investigación preliminar contra el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Piero Corvetto, mientras que algunos candidatos denunciaron fraude, pero sin presentar pruebas o abrir un proceso formal.
A como están las cosas al día de hoy, con cerca del 70-75% de las mesas escrutadas, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga se estarían yendo a segunda ronda, este 7 de junio.
Fujimori no es desconocida en el mundo de la política; ha intentado llegar a la presidencia en cuatro ocasiones (2011, 2016, 2021 y 2026); en todas llegó a segunda ronda, pero perdió contra sus contrincantes Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente.
Pero ahora, según marcan las encuestas, esta podría ser la elección que le da la silla presidencial.
Ahora, si les suena el apellido Fujimori, es porque Keiko es hija del expresidente Alberto Fujimori, cuyo gobierno ha sido…controversial, por decir lo mínimo.
Tras su llegada al poder en 1990, dio el llamado “autogolpe” en 1992, disolviendo el Congreso, suspendió el poder judicial y usó al ejército para tomar las calles, llegando a ser acusado por desapariciones forzadas, torturas, implementar los llamados “jueces sin rostro” y más, para concentrar el poder.
Hasta que, en 2009, fue condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, por su participación en dos matanzas:
La de Barrios Altos, en 1991, donde 15 personas fueron asesinadas, y la de La Cantuta, de 1992, donde 10 personas fueron asesinadas (9 estudiantes y 1 profesor).
También, por planificar dos secuestros: el del periodista Gustavo Gorriti (1992), crítico de su gobierno, y el del empresario Samuel Dyer, acusado falsamente de terrorismo.
Fujimori cumplió parte de su condena en prisión hasta que, durante el gobierno de Dina Boluarte, recibió un indulto presidencial y fue excarcelado, pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos pidió su arresto una vez más.
Dicho sea de paso, esta misma Corte lo acusó de esterilizar forzosamente a más de 270 mil mujeres indígenas y campesinas.
¿Todo esto qué tiene que ver con Keiko? Si bien las acciones del padre no son responsabilidad de la hija, en muchas ocasiones ella ha salido a defenderlo, alegando que trabajó muy de cerca durante sus gobiernos y nunca vio irregularidades.
Aunque ha intentado distanciarse de todas estas acusaciones, Keiko sigue asegurando que su padre es inocente.
Y Keiko tampoco está fuera de los reflectores; en este momento tiene investigaciones abiertas por presunto lavado de activos, organización criminal y obstrucción a la justicia.
Al otro lado de la moneda tenemos a Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular, ultraconservador, empresario y actual alcalde de Lima.
Conocido por sus posturas religiosas, su discurso fuerte contra la izquierda y su estilo confrontativo.
Está implicado en los Panamá Papers, investigado por presunta colusión simple y agravada, aunque según dice, las investigaciones son pura persecución en su contra.