Los dos universos paralelos en la costa del país
July 27, 2026
La semana pasada, tres villas ubicadas en Hatillo, Punta Leona y Portasol, en Puntarenas, fueron seleccionadas por The New York Times para una comparación de propiedades cercanas al millón de dólares. Sus precios van desde los $975.000 hasta $1 millón e incluyen piscinas, amplios terrenos, bosques privados y vistas al mar.
Con el tipo de cambio de referencia del Banco Central, de ₡455,48 por dólar, estas propiedades cuestan entre ₡444 millones y ₡455 millones aprox.
Una realidad muy distinta para los hogares locales…
Ahora bien, el ingreso promedio de un hogar en la región Pacífico Central fue de ₡906.440 al mes en 2025. O sea, una propiedad de $1 millón equivale a casi 42 años de todos los ingresos de un hogar promedio, suponiendo algo muuuy poco realista: que la familia no gastara ni un colón en comida, transporte, servicios o cualquier otra necesidad.
Además, el 20,5 % de los hogares de esta región se encontraba en condición de pobreza. Así, mientras el mercado internacional ofrece villas de cientos de millones de colones, aproximadamente uno de cada cinco hogares de la zona tiene dificultades para cubrir sus NECESIDADES BÁSICAS.
Segregación: dos universos en un mismo territorio
Este contraste ayuda a entender la segregación sociohabitacional. Básicamente, ocurre cuando personas con ingresos muy distintos terminan viviendo en espacios separados y con accesos muy diferentes a vivienda, servicios y oportunidades.
En las zonas costeras pueden convivir, por un lado, condominios cerrados, residencias vacacionales y propiedades vendidas en dólares y, por otro, familias locales que dependen de salarios en colones y deben buscar vivienda cada vez más lejos de las playas y los centros turísticos.
Gentrificación: cuando vivir ahí deja de ser posible
La gentrificación aparece cuando una zona comienza a atraer compradores e inversionistas con mayor poder económico. El valor de las propiedades y los alquileres aumenta, llegan negocios dirigidos a clientes de mayores ingresos y, poco a poco, las personas que vivían ahí pueden quedar fuera del mercado.
Un estudio de la Universidad de Costa Rica encontró brechas inmobiliarias especialmente altas en la GAM, Guanacaste y algunos puntos del Pacífico Sur. En ciertas zonas, la diferencia entre el valor actual del terreno y la ganancia que podría obtener un proyecto inmobiliario supera los $5.000 por metro cuadrado.
Claro, estas tres villas no demuestran por sí solas que exista desplazamiento en Hatillo, Punta Leona o Portasol. Pero sí muestran la enorme distancia entre el mercado inmobiliario internacional y los ingresos de buena parte de la población de Puntarenas.
Turistificación: territorios pensados para visitantes
A esto se suma la turistificación, que ocurre cuando una comunidad deja de organizarse principalmente para quienes viven ahí y comienza a funcionar alrededor del turismo, los alquileres temporales y las segundas residencias.
El problema no es que existan visitantes o inversión. El punto, más bien, es qué sucede cuando el precio de la tierra crece más rápido que los ingresos, mientras la vivienda, el transporte, el agua y otros servicios no mejoran al mismo ritmo.
Investigadores de la UCR advierten que las zonas costeras todavía tienen bastante terreno disponible, poca planificación urbana y una fuerte promoción inmobiliaria internacional. Por eso, las brechas podrían seguir aumentando durante varios años.