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Costa Rica

Trabajar y cuidar: la brecha que enfrentan las madres en Costa Rica

En Costa Rica, ser madre no solo cambia las rutinas: también puede condicionar las oportunidades laborales.
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Por

Sebastián Montenegro

August 24, 2026

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Según datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), apenas el 18,1 % de las madres ocupadas trabaja en puestos profesionales, científicos o intelectuales

En cambio, un 33 % se dedica a servicios y ventas, mientras un 25 % realiza ocupaciones elementales, como limpieza, asistencia o preparación de alimentos.

Pero la brecha no aparece solo al observar en qué trabajan. Comienza antes, al analizar quiénes logran incorporarse al mercado laboral. 

Así, entre abril y junio de 2026, la tasa de ocupación fue del 61,7 % entre los hombres y del 39,8 % entre las mujeres: una diferencia de 21,9 puntos porcentuales

Esta tasa mide qué parte de la población de 15 años o más tiene empleo; no significa que el resto esté desempleado. 

Más hijos, menos oportunidades laborales…

A ver, ¿qué tiene que ver el cuido? 

Para 2024, un análisis del Programa Estado de la Nación encontró que la participación laboral, o sea las personas que trabajan o buscan empleo, alcanzó el 70 % entre los hombres, el 50 % entre las mujeres sin hijos y el 44 % entre las madres.

La diferencia también aparece en el tiempo: los hombres dedicaron cerca de 46 horas semanales al trabajo remunerado, frente a 41 horas entre las mujeres sin hijos37 entre las madres. Además, la posibilidad de trabajar disminuye cuando aumenta el número de hijos o hay menores de cinco años

Conseguir empleo tampoco elimina la brecha…

Y sí, durante 2024, un 47 % de las madres ocupadas trabajaba en la informalidad. A su vez, el estudio estimó que las madres ganan cerca de un 10 % menos por hora que los hombres con condiciones similares.

Pero, bueno, el problema no es la maternidad, sino cuidar sin el apoyo necesario. Para reducir estas brechas se requieren servicios de cuido accesibles, empleos compatibles con el cuido sin perder derechos y una distribución más justa de las tareas del hogar. O sea, cuidar debe ser una responsabilidad compartida entre hogares, empresas, comunidades y Estado, para que ninguna mujer deba elegir entre su familia y su carrera.