Científica busca extender la vida fértil, retrasando la menstruación
May 4, 2026
En China, la bióloga Hongmei Wang quiere replantear la fertilidad humana para que se ajuste a cómo vive hoy en día la población.
El meollo es el siguiente: las mujeres nacen con un número limitado de óvulos que, conforme pasa el tiempo, se reducen en cantidad y calidad, especialmente después de los 35 años.
Hoy en día, las tasas de natalidad han venido en picada porque la mayoría de personas no quieren ser padres desde jóvenes, ya sea por razones económicas o porque tal vez quieren escalar en el mundo corporativo, viajar, vivir y ya luego ser papás.
¿Cuál es el problema? Que esa etapa de vida “útil y activa” también es la misma etapa de vida fértil, pero, ¿y si se retrasa esa vida fértil?
Y ahí es donde entra Wang, que por años ha estado estudiando cómo cambiar la lógica biológica del sistema reproductivo, en vez de la fertilidad como tal.
¿Cómo? A través de varios frentes:
En un estudio, por ejemplo, injertaron células madre humanas en ovarios de monas estériles y lograron fecundar a una cría que sigue viva y saludable.
En otro estudio, trasplantaron células madre en 63 mujeres con insuficiencia ovárica prematura (que deja estériles a las mujeres justo en la mitad de su edad reproductiva) y lograron que cuatro de ellas tuvieran hijos sanos.
Pero su propuesta más llamativa es lograr que las mujeres tengan la menstruación cada tres meses, en vez de una vez al mes.
De esta forma, en teoría, se preservaría parte de sus óvulos sanos y disponibles para generar embarazos.
Ahora, esto es algo que ya se logra utilizando anticonceptivos hormonales, pero no es una “menstruación natural”, en el sentido de que el sagrado se adelanta o retrasa, porque las mujeres dejan de tomar las hormonas y no porque hubo un ciclo ovulatorio completo.
La idea de Wang es, de alguna manera, modificar de fondo el ciclo menstrual y el funcionamiento del ovario, incluyendo la ovulación y el envejecimiento reproductivo.
Ahora, es muy fácil decirlo; otra cosa es hacerlo, en especial si consideramos el tema ético y legal.
Y es que la mayor parte de países impiden cultivar embriones humanos en laboratorio más allá de los 14 días, lo que hace inalcanzable la gastrulación, que es el momento crítico, en el que los embriones pasan de ser un cúmulo de células a comenzar a formarse los tejidos y órganos.
Pero, al parecer, muchas de esas leyes, en especial en China, se están replanteando, por lo que podríamos –pronto– ver un cambio importante en la manera en que nos reproducimos.