Amazon confirma despidos en Costa Rica y deja una pregunta incómoda
February 10, 2026
Amazon confirmó despidos en Costa Rica. No es la primera vez que ocurre, pero sí es un momento que obliga a mirar más allá de la noticia y entender qué está pasando realmente.
Durante años, Amazon se consolidó como uno de los mayores empleadores del país. Miles de personas trabajan ahí, directa o indirectamente, y la empresa llegó a representar estabilidad, crecimiento profesional y salarios competitivos dentro del mercado laboral costarricense.
Los recortes recientes forman parte de ajustes en su operación global. Esto no significa que Amazon se esté yendo de Costa Rica, ni que esté cerrando operaciones. Lo que sí muestra es que, como muchas multinacionales, la empresa está reestructurando su negocio, menos proyectos, más automatización, reorganización de equipos y decisiones que se toman desde fuera del país.
Ahí aparece el primer problema de fondo. Costa Rica depende fuertemente de empresas externas para generar empleo formal bien pagado. Cuando esas compañías ajustan su estrategia global, el impacto se siente de inmediato a nivel local, aunque la economía nacional no haya cambiado de forma significativa.
Amazon no llegó al país por casualidad. Su instalación estuvo ligada a incentivos, exoneraciones y al régimen de zona franca. El acuerdo es claro: Costa Rica ofrece beneficios para atraer inversión y, a cambio, la empresa genera empleo y exportaciones. Sin embargo, ese modelo no garantiza estabilidad laboral individual.
Según confirmó el propio Gobierno, Amazon solicitó autorización para reducir su planilla como parte de un ajuste global, y el país lo permitió porque está dentro de las reglas del régimen. Estos acuerdos permiten operar con flexibilidad, pero no impiden despidos cuando la empresa decide reorganizarse.
Las decisiones, en última instancia, no se toman en Costa Rica. Se toman con una lógica global, no local. Y eso deja al país en una posición vulnerable: se depende de multinacionales para empleo de calidad, pero se tiene poco control cuando esas empresas cambian de rumbo.
Aunque suene duro, en el corto plazo es preferible que Amazon se ajuste y continúe operando con miles de empleos, a que decida retirarse por completo. Pero el episodio deja una pregunta abierta sobre el modelo económico: qué tan preparado está el país para enfrentar estos ajustes cuando la estabilidad laboral depende de decisiones tomadas a miles de kilómetros de distancia.