Un dólar vale más de un millón de riales en Irán
January 9, 2026
Irán atraviesa una de las crisis económicas más profundas de los últimos años, y su impacto ya no se mide solo en cifras, sino en las calles. Desde finales de diciembre de 2025 y durante enero de 2026, el país ha vivido protestas masivas que comenzaron con comerciantes del Gran Bazar de Teherán y rápidamente se extendieron a estudiantes, trabajadores y familias enteras en decenas de ciudades.
Las manifestaciones tienen un origen claro: el colapso económico y la ausencia de respuestas efectivas por parte del gobierno. A medida que las protestas crecieron, también lo hizo la represión estatal, con cortes de internet, enfrentamientos con fuerzas de seguridad y un clima generalizado de tensión.
El centro del problema está en el tipo de cambio. Oficialmente, el gobierno iraní mantiene un dólar a 42 mil riales, una cifra que existe solo en el papel. En la vida real, en el mercado informal, un solo dólar puede llegar a valer más de 1,4 millones de riales. Esa brecha cambiaria evidencia una pérdida total de confianza en la moneda y en la capacidad del Estado para sostenerla.
Cuando el tipo de cambio se fragmenta de esa manera, los precios dejan de formarse bajo control oficial. Comerciantes y productores no saben a qué precio vender hoy porque no saben cuánto costará reponer mañana. Importar alimentos, medicinas o insumos básicos se vuelve cada vez más caro, y ese aumento termina trasladándose directamente a las familias.
En la práctica, esto funciona como una transferencia constante de poder adquisitivo. Los salarios pierden valor día tras día, los ahorros en riales se evaporan y solo quienes tienen acceso a dólares o a bienes reales logran protegerse parcialmente. El resto de la población ve cómo su ingreso alcanza para menos, aunque trabaje lo mismo o incluso más.
Cuando una moneda se derrumba a este nivel, la inflación deja de ser un concepto técnico y se convierte en una experiencia cotidiana. Por eso, las protestas que hoy sacuden a Irán no nacen de una discusión ideológica, sino de una lógica mucho más básica: la supervivencia económica en un país donde el dinero dejó de cumplir su función.